Bonsáis

En Verdevega te mostraremos todo sobre estas pequeñas maravillas. Será como tener un diminuto trozo de Naruraleza en tu casa. Pueden llegar a vivir muchos años y llenarán de personalidad el lugar de tu hogar donde les coloques.

Sobre sus cuidados básicos, aquí tienes más información:

 

Trasplantar el bonsái

 

El trasplante debe hacerse cada dos o tres años, en primavera. Retíralo de la maceta y quita la tierra alrededor de las raíces y córtalas en la mitad. Coloca el bonsái en una maceta un poco más grande y rellénala de mantillo para bonsáis, prestando atención en que éste penetre bien entre las raíces. Riega despacio y espera unas semanas antes de proseguir con la fertilización.

Al principio de la primavera, pellizque con el pulgar y el índice los jóvenes tallos del bonsái de exterior de crecimiento lento. Deberás cortar más intensamente las ramas de las especies más vigorosas, con la ayuda de unas tijeras de bonsáis. Hágalo durante el período de vegetación, de primavera a otoño. Deje sólo 2 o 3 pares de hojas sobre cada rama preservando la forma del bonsái. Piense también en cortar regularmente con las tijeras las hojas que se han hecho demasiado grandes.

Los bonsáis de interior pueden pasar días en el jardín, pero deben haber vuelto al interior de la casa a finales de verano. Los bonsáis de exterior son menos sensibles a las heladas, aunque también es preferible protegerlos durante el invierno. Debemos regar el bonsái de interior copiosa y regularmente para mantener el terrón húmedo permanentemente. A los bonsáis de exterior, apórtales agua cuando el mantillo comience a secarse en la superficie durante el verano y con menos frecuencia en invierno. Nunca lo riegues en período de helada.

 

La vaporización

 

Vaporiza la corteza y el follaje de todos tus bonsáis por la mañana. La vaporización es una operación absolutamente indispensable a lo largo del año para el bonsái de interior y solamente en verano para los de exterior. El mantillo no basta para las necesidades nutritivas de los bonsáis. Por ello es indispensable hacer aportaciones regulares de estiércol líquido especial para bonsáis. Fertiliza los bonsáis de exterior una vez al mes, desde marzo hasta octubre.

Los bonsáis de interior piden dos aportaciones al mes en el período de vegetación y pueden ser fertilizados una vez al mes en invierno en una habitación caliente y bien alumbrada. Inspecciónalos regularmente porque pueden ser atacados por cochinillas, arañas, moho u oidio. Limpia el bonsái siempre que sea necesario. Limpia las hojas y procede a un desbroce cuidadoso.

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